Alrededor de 19 millones de niños tienen ceguera

Por: La Redacción._

Síntesis de Salud (SS).- Se estima que el número de niños con discapacidad visual asciende a 19 millones, de los cuales 12 millones la padecen debido a errores de refracción.

Aproximadamente 1.4 millones de menores de 15 años sufren ceguera irreversible y necesitan acceso a servicios de rehabilitación visual para optimizar su funcionamiento y reducir la discapacidad.

Las principales causas de ceguera a nivel mundial son las cataratas, el glaucoma, la degeneración macular relacionada con la edad, la retinopatía diabética, el tracoma y las afecciones oculares infantiles, como las causadas por la carencia de vitamina A.

La ceguera relacionada con la edad y la debida a la diabetes no controlada están aumentando en todo el mundo, mientras que la ceguera de causa infecciosa está disminuyendo gracias a las medidas de salud pública.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la cifra estimada de personas con discapacidad visual es de 253 millones: 36 millones con ceguera y 217 millones con discapacidad visual moderada a grave

El 90 % de los ciegos del mundo están en los países en vías de desarrollo, y las mujeres africanas y asiáticas suman dos terceras partes del total de ciegos.

Tres cuartas partes de los casos de ceguera son prevenibles o tratables.

Entre las causas de ceguera tenemos las que se pueden revertir con un tratamiento médico o quirúrgico como las cataratas y las irreversibles, como el glaucoma.

Dentro de la población con mayores riesgos tenemos a los pacientes mayores de 50 años, que están más predispuestos a sufrir discapacidad visual por enfermedades oculares crónicas y, en el otro extremo tenemos a los menores de 15 años.

Como bien mencionamos, muchas de estas causas pueden determinarse con un examen oftalmológico completo realizado por un profesional médico.

En el mismo, el oftalmólogo no solo determinará si el paciente necesita gafas correctivas, sino que observará indicios de posibles alteraciones asintomáticas que podrían provocar una pérdida irreversible de la visión.

También es posible detectar alteraciones secundarias a enfermedades sistémicas como la diabetes e hipertensión e incluso signos de tumores cerebrales.

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